



Uno de los meridianos dela vida cultural en Toledo, durante lo que va de siglo pasó por el Teatro de Rojas, Fietas sociales, bailes de canaval, conciertos, conmemoraciones, conferencias, mítines políticos, hasta banquetes fueron dejando la huella inaudible ya, pero en algún modo persistente en el ámbito del Teatro De Rojas, solaz de las últimas generaciones de toledanos que en su escenario o en sus butacas gozaron horas muy gratas de su vida.
Pero naturalmente la vieja sala del Rojas fue sobre todo sostén y estímulo de la afición local al teatro, hoy un tanto dormida pero años atrás lozana y vigorosa. Del notable periodista toledano Adoración Gómez Camarero, escuché y anoté referencias concretas de esta afición que reproduzco aquí por el indudable interés que encierran y porque servirán para evocar entidades y personas, desaparecidas ya, pero que integran la pequeña historia del teatro en Toledo:
El Salón Moreto, sobre el cobertizo de Balaguer; el Salón Echegaray, en la rinconada de las Bulas y el Salón Garcilaso, en la calle de Rojas, domiciliaron durante largo tiempo buenos grupos escénicos de aficionados que reunían frecuentemente a numerosas familias de diversa condición. A la Sociedad Moreto sustituyó en el mismo salón el Orfeón Toledano, que, además de obtener un lauro en el concurso nacional de orfeones de Madrid con motivo del centenario del “Quijote”, apuntó también en su historial entre otras resonantes representaciones de zarzuela en Rojas, una “Marina” excepcional admirable de primeras partes y brillantísima de Coros. La Escuela de Música Santa Cecília, fundada por el Cardenal Sancha y dirigida por don Gabriel Melitón Baños, gran maestro formado en Italia, deslumbró con una “Traviata” impecable, interpretada por toledanos en una compañía del cuartel de la Trinidad. Luego Joaquín Flores, aquel magnífico pianista del Casino de Artistas y prodigioso temperamento de músico, presentón en Roj as, entre otras zarzuelas, unos “Bohemios” inolvidables, en los que Pepe Infantes, que por entonces iba descollando como una de las primeras figuras del foro toledano, se reveló también como cantante extraordinario. “El puñao de rosas”, con Consuelo Frutos; “Molinos de viento”, con las señoritas de López; “La Revoltosa”, por la flor y nata de la juventud de aquellos días y “La Verbena de la Paloma”, con un gran coro de distinguidas muchachas luciendo soberbios mantones de Manila, fijaron otros hitos brillantes en los anales de la afición teatral de Toledo.
Hay que anotar otros grupos artísticos permanentes o circunstanciales. Entre estos últimos, los de las funciones de las Damas Catequistas, en una de las cuales un coro de niños conlos apellidos más prestigiosos de Toledo, caracterizados de época preciosamente, bailó a maravilla el minué de “La Viejecita”. En los cuadros de la Fábrica de Armas, Talía, los Luises, la Juventud Tradicionalista, etc., actuaron aficionados que luego fueron cómicos profesionales. En alguno de ellos trabajó Jacinto Guerrero.
A partir de 1919, la Sociedad Arte preside el movimiento de la afición escénica toledana. En orden a la afición artística en general de la localidad, alterna con la Agrupación de Cultura Musical. Arte reúne las personas más de pro y los mejores aficionados al teatro. Impulsa a un tiempo la vida de sociedad y la vida artística de Toledo. Cultiva el sainte, la comedia, la zarzuela, todos los géneros escénicos. Tiene directivos como don Epifanio de la Azuela y el comandante donRafael de la Azuela. Cuenta con miembros como el general Tuero. Alumbra aficionados como Pablo Rodríguez. Se engalana con éxitos como los de “La Rosa del Azafrán”, dirigida por el maestro Guerrero, y “La del Manojo de Rosas”, bajo la batuta del maestro Sorozábal.
Don Jacinto Benavente, reclamado por Arte, acude a realizar una de sus veladas con una charla sobre “El modo y la moda”. Los hermanos Quintero abrillantan otra función con una lectura alternativa exaltando a Toledo.

